TRADICIONES QUE MARCAN LA VIDA
FOTOS ARCHIVOS: La Yapa
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El 2 de noviembre de cada año es una fecha de recordación a los fieles difuntos que partieron al más allá, las costumbres y tradiciones no se han perdido se mantienen vigentes en esta fecha en el cantón Saquisilí, la colada morada y las guaguas de pan, es la expresión viva de mantener latente esta celebración.
Los familiares de los difuntos con anterioridad acuden a los cementerios de Saquisilí a pintar las tumbas resaltando los nombres de sus seres queridos.
Al llegar el 2 de noviembre, día de la celebración de los finados, los familiares acuden con flores, coronas y más gestos para adornar las tumbas de quienes partieron.
Las familias completas especialmente del sector indígena, acuden al cementerio y se sientan alrededor de la tumba, llegan trayendo diferentes platos típicos, propios de la serranía ecuatoriana: papas con cuy, conejo, tostado y no puede faltar la colada morada que degustan en horas del medio día.
Se puede notar rostros de nostalgia y de tristeza que invaden en esos momentos cuando están visitando las tumbas de sus seres queridos.
En esta fecha se puede ver a diferentes niños, jóvenes y adultos de sexo masculino que llegan de diferentes sectores de Saquisilí al cementerio del cantón, quienes acompañaron de una campana brindaron oraciones por el descanso eterno de los fieles difuntos en las tumbas que les contratan los familiares
Para comenzar con el rezo primeramente evocan el nombre de la persona que debería luego anunciar el Padre Nuestro y el Ave María que son las oraciones que utilizan los rezadores, las campanas no dejan de sonar, la oración completa tiene el costo de USD 0,25.
Rodolfo Ninasunta de 37 años de edad es oriundo de la comunidad de Guanto Chico, nos cuenta que desde los 13 años inició a rezar en el cementerio cada 2 de noviembre, sus familiares y amigos le motivaron para aprender, una vez que lo hizo, salía al cementerio y las personas que tienen a sus seres queridos le contrataban, a fines de los años 90 e inicio del 2000 en el día de los difuntos ganaba hasta USD 20. El legado continúa, uno de sus hijos quien sigue rezando en los cementerios de la matriz de Saquisilí, Joffre Damián Ninasunta Jami, inició a rezar desde hace 2 años atrás, aprendió en la iglesia, el párroco del cantón le enseñó la forma como deben rezar a las almas que descansan en paz, reza de 320 a 350 almas. Durante el día alcanza la cifra alcanzada entre USD 50 a 60.
Otro de los rezadores es José Manuel Tocte Cundulli de 65 años de edad, proviene de la comunidad de Chilla Pata Calera, perteneciente a Saquisilí, aprendió a rezar desde tempranas edades, enfatiza que no sabe leer ni escribir, pero a pesar de no tener esos conocimientos, aprendió a rezar solo escuchando y observando, a partir de los 17 años adquirió una campana desde esa edad llega al cementerio de Saquisilí desde las 08H00 hasta las 18H00.
Manifiesta que se siente contento al rezar en este día de las almas, las personas que le contratan se sienten satisfechas por cada una de las oraciones, nunca les ha fallado al momento de rezar. Finalmente expresa que seguirá realizando esta actividad mientras tenga salud y vida.
Este legado de los campaneros en los cementerios en la época de finados, no ha perdido su vigencia, en vista de que los hijos y los nietos de las personas que rezaban antes, limita con esta tradición y esperamos que no se pierda y continúen rezando en esta época del año en los cementerios de las comunidades y de la matriz del cantón Saquisilí.
